
La noche, aventura asesina que nos promete dulzura y placer... otra vez en deceso, en manicomios violáceos, imprudentes, maniqueos.
Fue el declive, la mano suave que me acolchonaba por las noches; estos pies no logran dar una caminata por tus senderos.
Año de la vida en detrimento de la muerte, inconclusa, de almas que se marchan hacia un todo, con aspecto de nada.
Voy a permanecer en silencio, solo por un momento... mientras el segundo de odio hacia tu persona, me lleve a copular con mi propia imaginación.
Peregrinando en dirección opuesta, colapsando de perversión que me transforma, movilizándome a desear robarte un suspiro.
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