
Pulso y mente, vacilación y recuerdos. Ella te ama... Ego te absolvo; La vanidad de la emergente melodía, del retoño pacífico y tenue como la luz.
Nadie va a cambiar tu mundo, solo un certero disparo a tu vida.
Y tu mundo se reduce cada vez más, como invocando detalles que nadie conoce. Me dirijo hacia la noche, y estás invitado.
No has abandonado ya, ese dulce cielo que cuida Lucy y sus diamantes?
Echaste tu suerte, te desdibujaste de la genealogía, vislumbrando musica y anocheciendo en un día agitado.
La inmensidad del hombre, el dolor del arte y la sapiencia de Dios... Me quedo jugando al juego de la mente.
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